Narrativas de los espacios culturales en Bolivia

Lil Fredes

Después de trabajar más de 10 años en gestión cultural tanto en Bolivia como en articulaciones en Latinoamérica, una de las premisas que escuché de manera frecuente (y sin mucha profundización) fue la de «construir narrativas culturales», «pelear las narrativas», «instalar las narrativas».

Rara vez se profundizaba en qué entendíamos por narrativa, qué narrativas estábamos peleando o cómo se entendía cómo esas narrativas estaban insertas en espacios, actores culturales o actividades culturales. Cuando un término empieza a repetirse hasta el cansancio, suele confundir y perder su capacidad de nombrar. Por eso, en vez de una resignación o de una rápida búsqueda en Internet, decidí lo que cualquier persona un poco descabellada haría cuando tiene una duda: hacer una investigación cualitativa de tres años en una maestría.

Esta investigación no solo parte de esa duda, sino de una investigación previa llamada Espaciario: chacras de cultivo cultural en Bolivia (2015) que realizamos junto a Katherine Guzmán, como parte del trabajo de la Red de arte y cultura Telartes. Un maravilloso viaje de descubrimiento del país y sus realidades, con el mapeo de 151 espacios culturales no estatales en nueve capitales de departamento y 24 ciudades intermedias del país.

Aquel viaje y el encuentro con diversos modos de gestión, de comprensión, de articulación con los procesos artístico-culturales tuvo como resultado una guía con datos técnicos, planos de salas, datos de contacto e historia del espacio para facilitar la gestión, el trabajo conjunto entre espacios, la movilidad artística y la comprensión de la infraestructura construida por colectivos, organizaciones y sociedad civil para las artes y las culturas. Con más de 500 páginas, ese libro-guía dejó por fuera una valiosa información: las más de 250 entrevistas a profundidad realizadas con gestoras y gestores de los espacios, funcionarios/as municipales o departamentales, artistas y colectivos culturales.

Esa fue la semilla para empezar a estudiar las narrativas de los espacios y para plantear elementos de comprensión que difieran del modelo vertical de la gestión cultural, reducido a la «cadena de valor» en términos siempre económicos, cuando en realidad tiene que ver con una comprensión del territorio, una articulación de sus actores y unas apuestas por construir comunidad alrededor de esa gestión.

En este espacio dedicado a la investigación, iré desgranando esas reflexiones teórico-prácticas (y metodológicas) avanzadas en ese largo camino. Pero si usted es una lectora voraz y también resuelve sus dudas invirtiendo largas horas de su tiempo, puede zambullirse en el artículo fruto de esta investigación:

Publicado en: Repositorio UdeA y Revista Folios

Y si aún le dieron más ganas, le dejo también la memoria metodológica o bitácora de viaje de este estudio:

Lil Fredes/liúbula

Comunicadora social, enfocada en los espacios y expresiones culturales, las tecnologías y la didáctica en aulas virtuales de aprendizaje. Feliz cómplice de Nodo Común. Fan de las letras.

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