Llorar
A veces lloro por ensoñaciones que invento, para tapar las verdaderas razones por las que me quiebro. Porque si me digno a mirarlas, temo no poder repatriarme de la angustia.
A veces lloro por ensoñaciones que invento, para tapar las verdaderas razones por las que me quiebro. Porque si me digno a mirarlas, temo no poder repatriarme de la angustia.
Solo existen cadáveres exquisitos que no son impulsados por la creatividad o el azar, sino por el seguir un hilo frágil, un intento de conectar.